Estrategia para la economía circular

¿Qué es la economía circular?

La economía circular es un modelo estratégico de producción y consumo que busca desacoplar el crecimiento económico del uso de recursos finitos. A diferencia del enfoque lineal tradicional, la economía circular propone un sistema más sostenible. Para lograrlo, promueve procesos como reducir, reutilizar, reparar y reciclar, garantizando así que los productos y materiales mantengan su valor durante el mayor tiempo posible.

Éste modelo impulsa la competitividad, la innovación y la responsabilidad social. Gracias a su enfoque, se fomenta un uso más eficiente de recursos como el agua, la energía y las materias primas, lo que contribuye directamente a disminuir la generación de residuos. Así, los residuos se transforman en nuevos recursos valiosos. La economía circular protege el medio ambiente, ofrece oportunidades reales para mejorar la competitividad, evidenciar el compromiso con la sostenibilidad empresarial, mejorando la puntuación en el cuestionario Ecovadis.

Estrategia para la economía circular en las empresas

Una de las principales estrategias para la economía circular es el ecodiseño. Integrar criterios ambientales desde la fase inicial de diseño permite, por un lado, reducir el uso de materias primas y, por otro, minimizar la generación de residuos. Además, este enfoque mejora la eficiencia energética de los productos durante todo su ciclo de vida. En este sentido, normas internacionales como la ISO 14006 ofrecen una metodología clara y medible para aplicar el ecodiseño de forma estructurada.

Por otra parte, la organización y gestión por procesos constituye otra estrategia para la economía circular. Analizar los flujos de materiales, agua y energía ayuda a identificar ineficiencias internas, reducir desperdicios y reaprovechar subproductos industriales. Como consecuencia, en muchos casos los residuos de un proceso pueden transformarse en materias primas secundarias para otro, impulsando así la simbiosis industrial y mejorando la competitividad entre empresas.

Asimismo, la gestión de compras sostenibles y proveedores juega un papel decisivo. Incorporar proveedores responsables, priorizar materiales reciclados o reciclables y aplicar criterios de sostenibilidad en toda la cadena de suministro contribuye no solo a reducir riesgos ESG, sino también a mejorar la trazabilidad. Para ello, la norma ISO 20400 sobre compras sostenibles se ha consolidado como una herramienta clave para avanzar hacia una cadena de suministro más ética y eficiente.

Finalmente, la medición y comunicación de resultados es imprescindible para demostrar el impacto real de las estrategias circulares. Herramientas como los indicadores ambientales, el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) o las Declaraciones Ambientales de Producto (EPD) permiten cuantificar los beneficios y comunicar de manera transparente los avances en sostenibilidad, fortaleciendo así la credibilidad de la empresa ante clientes, inversores y reguladores.

Oportunidades y estrategia para la economía circular

Ámbito de la prevención: ACV, DAP y Ecodiseño

En un entorno de economía circular, el ámbito de la prevención integra el ACV, la DAP y el ecodiseño para, además, anticipar impactos, optimizar recursos y, por tanto, reducir residuos desde el origen, mejorando la competitividad y la sostenibilidad empresarial.

Dentro de la economía circular, los GEI, la huella de carbono y su neutralidad (contabilizada de acuerdo el Protocolo GHG, ISO 14064 o ISO 14067) requieren una correcta gestión del carbono, ya que medir, reducir y compensar emisiones permite optimizar procesos, cumplir requisitos normativos y avanzar hacia un modelo empresarial bajo en carbono.

En el marco de la economía circular, el ámbito de los recursos se centra en la Huella Hídrica, permitiendo, además, medir el consumo de agua, optimizar procesos, reducir impactos ambientales y, por tanto, mejorar la eficiencia y la sostenibilidad empresarial.

En el marco de la economía circular, el enfoque Residuo Cero exige, además, definir requisitos claros, asegurar la trazabilidad de los residuos y obtener certificación, permitiendo así reducir vertidos, optimizar recursos y demostrar un compromiso real con la sostenibilidad.

Del mismo modo, la economía circular a partir de lo que anteriormente se consideraban residuos, favorece la aparición de nuevos modelos de negocio, tales como el alquiler, la servitización, la reparación, la remanufactura o la reutilización de productos. Estos modelos prolongan la vida útil de los bienes, aumentan su valor y generan ingresos recurrentes, lo que se traduce en una mayor resiliencia y competitividad empresarial.

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