cuadro de mando integral

Cuadro de mando integral

Como implantar el cuadro de mando

Un Cuadro de Mando Integral o Balances scorecard es una herramienta de management que ayuda a ser más competitivo. Está formado por KPI o indicadores clave de rendimiento que ayudan a seguir el plan estratégico y el plan de negocio.

Diseñar e implantar un cuadro de mando útil y ágil, implica:

  • Análisis de procesos. Implica elaborar y consensuar los procesos de la organización, tendrá en cuenta la documentación que ya existe vinculada con los procesos.
    Como resultado del análisis de los procesos, detectará:

    • Mejoras para alinear a la organización, logrando aumentar la eficacia y la eficiencia.
    • Herramientas para implantar una gestión por procesos. De ésta forma se logra un trabajo en en equipo eficiente y eficaz.
  • Análisis de la información existente con el objeto de determinar aquellos indicadores que podremos lograr.
  • Análisis de resultados para asegurar que cada uno de los indicadores nos aporta valor.
    Con el análisis es fácil:

    • Seguir los procesos, el plan de negocio y el plan estratégico, avanzando tendencias facilitándola toma de decisiones en la gestión.
    • Identificar las acciones de mejora para lograr una orientación al cliente compatible con los resultados.
    • Priorizar acciones e inversiones, alineados con el plan de negocio y el plan estratégico.
  • Mejora del cuadro de mando, con el objeto de lograr que aporte valor en su organización, vinculado con la mejora continua de su sistema de calidad ISO 9001.

¿Qué aporta el Balanced scorecard?

El cuadro de mando integral, como herramienta que ayuda a dirigir la organización, con nuestros consultores estratégicos le aporta:

  • Herramienta para la planificación y gestión, facilitando el análisis de los diferentes procesos o departamentos con criterios homogéneos. El cuadro de mando integral une el control a corto plazo, con la visión y la estrategia. Considera las finanzas, clientes, procesos, formación y crecimiento.
  • Orienta la empresa a los clientes y resultados estratégicos, ayudándolo a seguir la proposición de valor que le genere ventas.
  • Ayuda a implicar al personal. Gracias a ello, los trabajadores conocen e imparten los objetivos estratégicos, lográndose altos niveles de compromiso, motivación, comunicación y orientación al éxito.