A partir del 1 de enero de 2026, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC/CBAM) de la Unión Europea inicia su régimen definitivo, dejando atrás la fase transitoria que abarcó desde octubre de 2023 hasta diciembre de 2025. Esta transición marca un antes y un después para importadores, productores extracomunitarios y toda la cadena de suministro de bienes intensivos en carbono.
El nuevo marco regulatorio introduce obligaciones financieras, requisitos de verificación de emisiones y un sistema de autorización previa para poder seguir importando. La intensidad y el alcance del CBAM lo convierten en una de las piezas regulatorias más relevantes del Pacto Verde Europeo.
Solo los declarantes CBAM autorizados podrán importar a la UE
Con el inicio del régimen definitivo, ya no podrá importar cualquier operador. Será obligatorio contar con el estatus de Declarante CBAM Autorizado, que debe solicitarse a través del Authorisation Management Module (AMM).
Este requisito aplica a todos los importadores que superen el umbral anual de 50 toneladas de mercancías CBAM (acero, hierro, aluminio, cemento y fertilizantes). La electricidad y el hidrógeno permanecen siempre bajo obligación, sin importar el volumen.
Importar sin autorización será ilegal a partir del 1 de enero de 2026.
Verificación obligatoria de las emisiones incorporadas
Uno de los cambios más relevantes es que, a partir de 2026, las emisiones incorporadas en los bienes importados deben estar verificadas por entidades acreditadas.
Durante la fase transitoria eran suficientes los datos auto-reportados, pero desde 2026 toda la información de emisiones debe estar auditada tanto para emisiones directas como indirectas.
Cuando no se disponga de datos verificados, se aplicarán valores por defecto, típicamente más elevados y por tanto más costosos para el importador.
Introducción de obligaciones financieras: compra y entrega de certificados CBAM
Desde 2026, los importadores deberán comprar certificados CBAM, cuyo precio se alinea con el sistema europeo de comercio de emisiones (EU ETS):
- 2026: precio medio trimestral del EU ETS
- Desde 2027: media semanal del EU ETS
Cada año deberá entregarse un número de certificados equivalente a todas las emisiones incorporadas en los bienes importados, descontando cualquier precio de carbono pagado en el país de origen, siempre que pueda demostrarse.
Nuevo sistema de declaración: reporte anual
A diferencia del periodo transitorio, en el que los informes eran trimestrales, el régimen definitivo establece una declaración anual obligatoria.
La primera declaración deberá presentarse el 30 de septiembre de 2027, cubriendo todas las importaciones realizadas desde el 1 de enero de 2026. Esta declaración incluirá:
- Cantidades importadas por cada tipo de mercancía
- Emisiones verificadas (directas e indirectas)
- Número de certificados CBAM a entregar
Este nuevo formato simplifica el calendario pero aumenta considerablemente las exigencias técnicas y contables.
Sectores afectados por el CBAM en 2026
El mecanismo continúa aplicándose a los sectores considerados de mayor riesgo de fuga de carbono:
- Hierro y acero
- Aluminio
- Cemento
- Fertilizantes
- Electricidad
- Hidrógeno
Está previsto que el alcance se amplíe en los próximos años, pudiendo llegar a cubrir más del 50% de las emisiones reguladas dentro del EU ETS.
Régimen sancionador: riesgos elevados para el incumplimiento
Las sanciones en el régimen definitivo aumentan significativamente:
- Penalizaciones de 3 a 5 veces el valor de los certificados no entregados.
- Riesgo de pérdida del derecho a importar si el incumplimiento es reiterado.
El objetivo es asegurar la integridad del sistema y evitar distorsiones competitivas.
Conclusión: 2026 marca un nuevo escenario para las importaciones con intensidad de carbono
El CBAM pasa a ser, desde 2026, un mecanismo plenamente operativo que exige:
- Autorizarse como declarante CBAM
- Verificar exhaustivamente las emisiones
- Adquirir certificados con un coste real
- Presentar una declaración anual detallada
Todo ello convierte al CBAM en una herramienta clave de política climática y en un factor estratégico para cualquier empresa que importe bienes intensivos en carbono a la Unión Europea.